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ROCML – Primer Congreso – 17-18 abril 2010

Declaración fundadora del ROCML

Treinta años de expansión del capitalismo después de la segunda guerra mundial (1945 – inicio de los años 70) habrían podido hacer creer que el sistema imperialista ha sido capaz de superar sus contradicciones sin crisis mayor y sin guerras inter-imperialistas. Este periodo ya se acabó. En este inicio del siglo XXI el sistema capitalista mundial está hundido en una crisis profunda. Cualesquiera sean sus esfuerzos para frenarla, el mecanismo de la baja tendencial de la tasa de ganancia profundiza y agrava las contradicciones fundamentales del capitalismo. Esta ley, inherente al modo de producción capitalista, conlleva en particular, en la fase superior de este sistema -el imperialismo-, una lucha desenfrenada por la conquista de nuevos mercados internacionales, a fin de acrecentar la masa de ganancias pretendiendo contrarrestar la baja de su tasa. Esta rivalidad contenida pero siempre más explosiva entre imperialistas se intensificó ante los espacios abiertos por la destrucción et la liquidación del ex campo socialista, el debilitamiento consecutivo de las luchas de liberación nacional y el surgimiento de nuevos imperialismos. Conduce a las guerras de reconquista coloniales y a la guerra inter-imperialista, a una explotación acrecentada de los trabajadores y de los pueblos del mundo, a poner en tela de juicio en las metrópolis imperialistas como Francia las "conquistas" sociales obtenidas (salarios, jubilación, servicios públicos…), y abre un nuevo periodo de exacerbación de la lucha de clases.

La situación de los trabajadores

En Francia la clase obrera se encuentra en una situación difícil. El proletariado industrial está debilitado por la destrucción de las grandes concentraciones obreras tradicionales (siderurgia, minería, textil…), las deslocalizaciones industriales, y por la transformación de los procesos de producción (informática, automatización, nuevos medios de comunicación). La larga dominación del revisionismo la ha desposeído de sus armas de combate: degeneración del Partido comunista, sindicatos dominados por el reformismo y por la aristocracia obrera adhiriendo a la causa del capital, integración de aquella en la máquina del estado (gestión de los organismos paritarios, seguros médicos…). Actualmente, el proletariado ya no tiene consciencia de su misión histórica, y bajo la presión permanente de la ideología burguesa, del reformismo y de la criminalización del comunismo, su lucha es una lucha económica defensiva, limitada, contra los ataques del capital. Apartado del comunismo que es la fusión del movimiento obrero y del socialismo « el movimiento obrero se empequeñece y se trasforma por fuerza en un movimiento burgués: al sostener exclusivamente la lucha económica, la clase obrera pierde su independencia política, se convierte en un apéndice de otros partidos y traiciona el gran precepto: “La emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma” »[1]. Esta situación fija las tareas y los objetivos de los comunistas.

El papel de los comunistas

Arrebatar por la revolución el poder político de las manos de la clase dominante del modo de producción capitalista y transformar mediante este poder los medios de producción en propiedad social. Cumplir este acto, esta es la misión histórica del Proletariado.

Hacerlo plenamente consciente de los medios que hay que utilizar y de las condiciones que hay que reunir, guiarle para realizar esta misión histórica, tal es el papel de los comunistas.

Para esto los comunistas deben organizarse en Partido político que tiene como arma la teoría marxista leninista, teoría revolucionaria del proletariado y única teoría científica que revela los mecanismos fundamentales sobre los cuales está construida la sociedad capitalista, y por consiguiente las transformaciones que hay que realizar y los medios para hacerlo, a fin de lograr establecer un grado superior de organización social despojado de la explotación del hombre por el hombre, de los excesos y cataclismos de toda suerte -guerras, hambrunas, crisis, desastres ecológicos- de la sociedad capitalista.

La situación del movimiento comunista

Actualmente los comunistas siguen sufriendo las consecuencias de la grave regresión del movimiento comunista internacional, desencadenada por el XX congreso del PCUS[2]. La mayor parte de los partidos comunistas han desaparecido o se han transformado en partidos social-demócratas, en partidos de la paz de clase con la burguesía, en partidos del statu quo capitalista. En Francia, al igual que en numerosos países, el proletariado privado de su partido, desarmado ante la ofensiva del capital paga esta derrota a un precio muy alto.

Esta regresión del movimiento comunista ha conducido a una ruptura de la conexión entre el comunismo y el movimiento obrero. Los comunistas se encuentran no organizados o dispersos en múltiples organizaciones sin influencia real sobre las nuevas generaciones obreras.

Edificar un verdadero partido

No hay comunista consecuente que no tenga consciencia que la tarea principal, planteada y por resolver, es la de la edificación del partido de la clase obrera. En efecto, mientras los comunistas sigan aislados o dispersos en cierto número de grupos, los comunistas quedarán objetivamente inexistentes, impotentes en el terreno de la lucha de clases, incapaces de atraer hacia el comunismo los elementos más combativos y conscientes de los trabajadores.

El Partido debe tener como fundamento la teoría marxista-leninista elaborada por los grandes sabios y hombres de acción del proletariado -Marx, Engels, Lenin y Stalin- y reconocida por el movimiento comunista internacional en su conjunto hasta su desintegración después del XX congreso revisionista del PCUS. Ya que esta teoría « estableció las verdaderas tareas de un partido socialista revolucionario: no inventar planes de reorganización de la sociedad, ni ocuparse de predicar a los capitalistas y sus acólitos la necesidad de mejorar la situación de los obreros, ni tampoco urdir conjuraciones, sino organizar la lucha de clase del proletariado y dirigir esa lucha, cuyo objetivo final es la conquista del poder político por el proletariado y la organización de la sociedad socialista. »[3]

Sin esta teoría la organización comunista no podría existir y mantenerse en tanto que organización comunista; todo comunista aunque apegado al ideal comunista, está bajo la influencia de la ideología, de las prácticas y concepciones burguesas, de las que debe liberarse. Esto implica entonces de librar una guerra constante y sin piedad contra las concepciones burguesas o revisionistas que denigran o tergiversan la teoría marxista-leninista, contra las tendencias oportunistas de derecha o de izquierda que se apartan de esta en la práctica y que conducen a la revisión de la teoría marxista-leninista, y luego a su renuncia.

Además, el Partido debe ser el destacamento avanzado del proletariado, su estado-mayor de combate y reagrupar en sus filas los elementos más conscientes de la clase.

Pero no es suficiente reafirmar nuestro apego a los principios de una manera abstracta y destacarlos fuera de toda realidad concreta. Hay que corroborar su justeza y su necesidad como única respuesta a los problemas encontrados en la práctica de la lucha de clase, no para ayer, pero para hoy y mañana.

La unificación de los comunistas en un solo Partido comunista de Francia

Para alcanzar este objetivo los comunistas deben unirse sobre la base del programa máximo de los comunistas fijando los objetivos estratégicos de la revolución socialista en Francia, y sobre una actividad política común respondiendo a los grandes problemas políticos, económicos y sociales presentes, sobre la base de los intereses de clase del proletariado y más ampliamente de las masas de trabajadores.

Una primera etapa hacia la creación del Partido Comunista de Francia se ha salvado por la creación del Comité Nacional para la Unificación del Movimiento Comunista en Francia en 2002. En 2009 el ROC-ML nació cuando las organizaciones miembros del CNU[4] constataron que las condiciones se encontraron reunidas para que se unificaran.

La constitución del ROCML es una primera victoria, un primer escalón dentro del proceso de unificación de las organizaciones comunistas que declaran adherir al marxismo-leninismo.

Pero esto no es suficiente. El proceso de unificación de los comunistas marxistas-leninistas no se ha acabado. El ROCML afrontará los obstáculos encontrados, para progresar en la vía de la unificación en un Partido Comunista de Francia Marxista-Leninista.

El ROCML llama a los comunistas, cualquiera sea su situación, aislados u organizados, a trabajar para elaborar una estrategia y una línea general de la revolución en Francia, al programa de los comunistas de Francia para reunir todos los comunistas de Francia en un verdadero Partido comunista revolucionario.

El 18 de abril 2010

El ROCML

 



[1]. Lenin, "Tareas urgentes de nuestro movimiento", Obras completas, tomo 4.

[2]. Elementos de degeneración habían contaminado el movimiento comunista mucho antes del XX Congreso pero este da la señal general de la ofensiva general del revisionismo en el bastión del socialismo y en el seno del movimiento comunista internacional.

[3]. Lenin, "Nuestro Programa", Obras completas, tomo 4.

[4]. Las organizaciones siguientes: CEL, CMC, AKAMARX, jóvenes de los JCMLs de Albi y de Pau, y du Rhône.