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Los “chalecos amarillos”
y las tareas de los comunistas marxistas-leninistas

La Voix des Communistes,
Periódico central ROCML
(Rassemblement organisé des communistes marxistes-léninistes)
n.° 25,
marzo 2019

Las movilizaciones de los “chalecos amarillos” provocan apreciaciones diversas y variadas. Ciertas constataciones son compartidas y se ajustan a la realidad, en particular dos: que, independientemente de los personajes específicos que desempeñan un papel de "referente" o son resaltados por los medios como "figura", las poblaciones afectadas e involucradas incluyen un fuerte componente proletario o semiproletario; y que estos eventos acentúan los factores desestabilizadores que enfrenta el gobierno, que ya se encuentra en una posición frágil debido a la incapacidad de Macron para llevar a la practica el método que había propuesto a la burguesía como candidato para las elecciones presidenciales.

Sin embargo, no debemos precipitarnos en interpretaciones estereotipadas que se desvían hacia una visión subjetivista por parte de aquellos que toman sus deseos por realidades. Por ejemplo[[1]]: "Es una onda que proviene de las entrañas del pueblo, los condenados de la tierra, sobreexplotados por el capitalismo, del cual Macron es la figura de proa." La composición social de las manifestaciones es heterogénea: trabajadores asalariados y personas pertenecientes a las capas pobres de los sectores proletarios (desempleados, jubilados, familias monoparentales), las capas más bajas de la pequeña burguesía trabajadora (pequeños artesanos, pequeños comerciantes, pequeños transportistas, pequeños campesinos), micro-emprendedores de todo tipo, jefes de empresa. Las protestas contra los impuestos al combustible son ampliamente compartidas por los trabajadores, pero esta cuestión también constituye un punto de cristalización que permite a los representantes de las capas de la pequeña burguesía que toman parte en las movilizaciones, asumir el papel de figuras de proa. Así, desde cierto aspecto, las movilizaciones son un síntoma del hecho de que porciones considerables de la pequeña burguesía sufren los efectos sobre sus condiciones de vida, de la presión ejercida por el capital frente a la situación de crisis económica prolongada. Estas capas están asustadas por la amenaza de desclasamiento susceptible de hacerlas volcar hacia la situación de proletarios.

La naturaleza de las reivindicaciones

El principio básico de organización es la comunicación a través de las redes sociales. La formulación de las reivindicaciones expresadas siguió el mismo mecanismo, al menos a nivel nacional. Como resultado, inicialmente, hubo un florecimiento de expresiones de insatisfacción que cubrían una amplia gama: precios de la gasolina, impuestos sobre el combustible, impuestos de todo tipo, costo de vida, rechazo del gobierno y Macron. Posteriormente, aunque las movilizaciones en su conjunto han mantenido un carácter abigarrado, se ha establecido cierta apariencia de movimiento estructurado, alrededor de dos personajes representativos principalmente. Se ha elaborado una lista de reivindicaciones, siempre a través de las redes sociales[[2]].

Cualquiera que sea el grado de influencia directa que emana de las fuerzas políticas de las cuales, oficialmente, se destacan los “chalecos amarillos”, el hecho es que existen parentescos considerables. Para ponerse en primer plano, La France Insoumise (LFI) levantó la lista de los puntos que, apareciendo entre las reivindicaciones de los “chalecos amarillos”, también forman parte del programa de LFI presentado durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2017 ("L’Avenir en commun"), y/o han sido objeto, después, de proposiciones de ley[[3]]. Resulta que, en varios temas, se promueven orientaciones similares por el partido Rassemblement national (RN)[[4]]. La coincidencia “chalecos amarillos”/LFI/RN se nota por las siguientes reivindicaciones formuladas por los “chalecos amarillos”: Progresividad del impuesto con más escalones; Que no hay retención del impuesto en origen; Que los grandes paguen grande y los pequeños paguen pequeño; Recuperar 80 mil millones de evasión fiscal; Jubilación a los 60 años; Prohibición de las deslocalizaciones; Prohibición de rematar bienes comunes franceses; Más medios (justicia, policía, ejército, educación). En lo que concierne a la comparación establecida por LFI, se suman a esto las siguientes reivindicaciones: Incrementar el SMIC [salario mínimo] a 1300 euros; Revalorización de las pensiones a 1200 euros mínimo; Nadie sin casa; Fin de la política de austeridad; Dejar de pagar los intereses de la deuda que se declararon ilegítimos; Fin del trabajo desplazado; Seguridad de empleo; Volver al CDI [contrato de trabajo indefinido] como estándar; Empleos para los desocupados; Gas y electricidad públicos y abaratamiento de los precios; Alto al cierre de las pequeñas líneas, oficinas de correos, escuelas; Transporte de mercancías por ferrocarril; Que se traten las causas de la migración forzada; Desconexión de los tiempos electorales de las elecciones presidencial y legislativa. A señalar, en particular, la valoración del SMIC de 1300 euros, que aparece efectivamente en el documento "L’Avenir en commun" (más precisamente, 1326 euros por 35 horas)[[5]].

El posicionamiento de la CGT

La CGT ha clarificado gradualmente, a nivel confederal, su manera de intervenir en relación con los “chalecos amarillos”: resalta que una parte significativa de las reivindicaciones formuladas por los “chalecos amarillos” coinciden con las que sostiene la CGT, y toma en cuenta que muchos de sus miembros también participan en la movilización de los “chalecos amarillos”. Sin embargo, en los niveles más bajos de la estructura organizativa y en la base, algunos "piden a la […] confederación que acelere el acercamiento" o consideran más precisamente que "la confederación debería estar a la vanguardia de este movimiento popular"[[6]].

Contactos entre “chalecos amarillos”, por un lado, y los sindicatos de la CGT, por otro, han ocurrido aquí y allá. Es útil citar algunos ejemplos, para darse cuenta de lo que puede ser – o no puede ser – tales iniciativas.

En la aglomeración de Rouen, se han establecido acercamientos entre colectivos de “chalecos amarillos” y las Uniones locales de la CGT[[7]]. La CGT ha sostenido la reivindicación de aumentos de salarios y del SMIC. Una llamada a la huelga fue lanzada el 30 de noviembre por la CGT dentro de la fábrica de Renault en Cléon "para afianzar este enojo" en la empresa. Las rotondas y otras entradas al sitio fueron bloqueadas. Además del sindicato de la fábrica y los “chalecos amarillos”, participaron delegaciones de otras empresas y sindicatos locales de la CGT. También en el sector automóvil, se puede señalar una llamada a una huelga de cuatro días lanzada por la CGT Michelin Blanzy (Saône-et-Loire) "para poder participar en todos los puntos de bloqueo de los chalecos amarillos y el de la CGT en el distribuidor hacia Michelin"[[8]].

Los puertos y los terminales petroleros frecuentemente constituyen un blanco.

El 20 de noviembre, “chalecos amarillos” bloquean el acceso a la refinería Total de la Mède (ubicada cerca de Marseille)[[9]]. Una intervención de los CRS [unidades de policía] los obliga a replegarse, pero el día 21 la CGT lanza una movilización antes de las negociaciones salariales anuales programadas para el día siguiente. El delegado de la CGT de la refinería: "El 80 % de los que trabajan por turnos están en huelga, detenemos los envíos, camiones, barcos. Esto dará un respiro a los chalecos amarillos. Todos estamos en el mismo barco." En Donges (cerca de Saint Nazaire)[[10]], el sitio de la refinería Total está bloqueado intermitentemente por “chalecos amarillos” desde el 20 de noviembre, durante varios días, el suministro está perturbado. El delegado de la CGT de la refinería: "No bloqueamos las refinerías, hacemos huelga. De este modo no estorbamos la libertad de circulación, sino que reducimos el flujo, detenemos las cargas, los suministros de los depósitos y los puertos." La huelga también afecta a la refinería de Grandpuits (Seine-et-Marne) y la de Feyzin (Rhône).

En lo que concierne a los puertos, los movimientos reivindicatorios se desarrollaron por razones específicas, en relación con la perspectiva de una regionalización de los principales puertos marítimos. Desde octubre pasado, los sindicatos CGT llevaron a cabo acciones de protesta sobre este tema, que continuaron después de que surgieron los “chalecos amarillos”. El 15 de noviembre, el Primer Ministro Édouard Philippe, en una reunión del Comité Interministerial para el Mar, anunció la decisión de fusionar los puertos de Le Havre, Rouen y París en una sola institución pública. Luego, la Federación Nacional CGT de los Puertos y Muelles decide unirse al movimiento de los “chalecos amarillos”, a partir del 23 de noviembre[[11]]. Uno de los portavoces indica: "De todos modos, la mayoría de los estibadores ya son chalecos amarillos como individuos, por tanto, mejor actuar juntos y colectivamente para ser más eficientes. Nuestros empleadores entienden, porque ellos también están sufriendo del aumento de los gravámenes sobre el combustible así como del aumento de los impuestos en general." Pero la CGT simplemente alienta a sus miembros a unirse a los “chalecos amarillos” durante los días en que no trabajan, o fuera de las horas de trabajo. "Aun cuando los empleadores entienden, las empresas de transporte y logística sufren el movimiento que paraliza bastante los intercambios de mercancías, mejor no agregar más manifestando durante nuestras horas de trabajo", explica un estibador, “chaleco amarillo” en Calais.

Siempre en el contexto de la protesta contra la fusión de los puertos del Eje del rio Seine, el 3 de diciembre unos estibadores y agentes portuarios CGT del puerto de comercio de Lorient van a la huelga y bloquean el Boulevard de la Rade, cerca de la entrada del puerto de comercio, la cual permanece libre de acceso[[12]]. El mismo día, unos “chalecos amarillos”, con la CGT uniéndose a ellos, bloquean le terminal petrolero Rubis de Grand-Quevilly, cerca de Rouen[[13]].

El 2 de diciembre, los “chalecos amarillos” comienzan a bloquear el acceso al depósito de petróleo de BP en Frontignan, cerca de Montpellier[[14]]. Ningún camión cisterna puede ingresar al sitio, pero los “chalecos amarillos” dejan pasar a los automovilistas que quieren ir a hogares y centros comerciales ubicados cerca del depósito. Al día siguiente, el bloqueo se extiende a uno de los accesos al puerto de Sète en apoyo a los estibadores y operadores de grúas, entre los cuales hay sindicalistas de la CGT, que se declararon en huelga por sus propias reivindicaciones relacionadas con asuntos de trabajo penoso. Después de cesada la huelga al mediodía, los “chalecos amarillos” liberaron el acceso al puerto. El 4 los “chalecos amarillos” nuevamente bloquean dos accesos que llevan al puerto de Sète. Allí, unos estibadores llegan para expulsar los “chalecos amarillos” despejando los objetos obstaculizando el paso. Luego es el turno de gente encapuchada que interviene para que los “chalecos amarillos” que quedaron en el depósito de petróleo de Frontignan se vayan. Un estibador justifica la intervención argumentando que los bloqueos ralentizaron la actividad del puerto y que esto los penalizó, dado que su prima depende de la actividad del puerto.

Desde el 29 de noviembre, el puerto de mercancías de Brégaillon, en La Seyne sur Mer, quedó completamente paralizado por los bloqueos de “chalecos amarillos”[[15]]. El área era inaccesible para los estibadores, así como para el personal del puerto de la Cámara de Comercio, lo que trajo consigo una medida de paro técnico, pero se debe tener en cuenta que parte de los estibadores se les paga a la tarea. Al principio, los estibadores reaccionaron bloqueando ellos mismos el 3 de diciembre la entrada noreste del centro de La Seyne, esperando llevar así los “chalecos amarillos” a detener el bloqueo del puerto. Luego, el día 5, despejaron por fuerza el acceso al terminal de carga mediante buldóceres.

En todos estos casos, el interés del acercamiento de iniciativas entre “chalecos amarillos” y sindicatos es principalmente práctico: reforzar el efecto de presión, por un lado sobre el gobierno, por otro lado sobre la dirección de empresa, por una simultaneidad de las acciones en el tiempo. Esto es importante, pero se trata solamente de una cooperación coyuntural, y no de una colaboración en el sentido lleno del término, que mostraría una fusión orgánica entre sindicalistas y “chalecos amarillos” en un solo movimiento. El reconocimiento de este hecho se pone de relieve indirectamente en un cierto discurso evasivo que tienen a menudo unos sindicalistas: "Los sindicalistas y los “chalecos amarillos” son ante todo ciudadanos[[16]]." "Sabemos que los chalecos amarillos no quieren los sindicatos, pero antes de ser estibadores, también somos ciudadanos[[17]]."

A veces, las discusiones sobre las perspectivas de acciones conjuntas dejan transparentar la diferencia en el enfoque, que es objetivamente ineludible.

Del lado de los “chalecos amarillos”, es porque básicamente, para aquellos que no son trabajadores asalariados, el área de reivindicaciones centrado en la relación trabajador-empleador, aunque puede extenderse más allá de la empresa para incluir el estado, no les concierne.

Extracto de un reportaje[[18]]: "Muchos del lado de los chalecos amarillos dijeron firmemente que no querían unirse al movimiento sindical. “Debido a que está politizado y está cerca de las empresas. Los sindicatos luchan por la distribución del pastel. Nosotros decimos que pronto no habrá más pastel para compartir”, señaló Denis, un chaleco amarillo de Vichy, aludiendo en particular a los salarios. “El paradigma sindical es demasiado viejo. Hoy el poder es horizontal, ya no vertical”, asintió Nadine, otro miembro del movimiento del 17 de noviembre. “Los sindicatos han cambiado muy pocas cosas en cuarenta años”, soplaron otros chalecos amarillos."

Del lado de la CGT, es porque simétricamente, sería necesario hablar de política para explicar de qué manera puede haber objetivos comunes. Sólo el discurso reformista puede proporcionar una apariencia engañosa de razonamiento universal.

Extracto de una declaración de la Federación CGT de los servicios públicos[[19]]: "¡Es hora de actuar para ganar respecto a las reivindicaciones! […] Chalecos amarillos, chalecos rojos, sin chalecos, la Federación CGT de los servicios públicos apoya a todos los que luchan por una distribución de la riqueza en beneficio del mayor número."

Extracto de un volante de la CGT del sitio Renault en Cléon[[20]]: "¡La movilización de los chalecos amarillos es un éxito y eso es tanto mejor! ¡Aquellos que expresan su enojo por el aumento de los precios tienen mil veces razón! Debemos continuar, todos juntos y exigir una mejor distribución de la riqueza."

Para ciertos militantes políticos, una manera de enfrentarse a la naturaleza miscelánea de las protestas consiste en enfocarse en aspectos que pueden considerarse como relacionados específicamente con los intereses de los trabajadores, es decir, presentar "las reivindicaciones que son antes de todo sociales: aumento de salarios y pensiones, disminución de los gravámenes, justicia fiscal, servicios públicos, etc."[[21]]. Esto les lleva a una renovación del economismo criticado por Lenin (ver sobre este tema el artículo sobre la experiencia de las revoluciones rusas de 1905 y 1917[[22]]), actualizado por una dosis de reformismo socialdemócrata. "El camino acertado, que debe ser la línea a seguir por la confederación [CGT], es el de la convergencia para que la CGT pueda desempeñar su papel de sindicato de transformación social, asegurar una coherencia de las reivindicaciones para evitar una convergencia derechista."

Estas problemáticas siguen siendo controvertidas por parte tanto de los “chalecos amarillos” como de los sindicatos. En la CGT, en particular, interpretaciones varias y divergentes se manifiestan en diferentes niveles. Sea como sea, la actitud por parte de la CGT, en la medida en que consiste en tratar de favorecer ciertos ejes reivindicativos de los trabajadores al tiempo que solicitan a los “chalecos amarillos” que se asocien con ellos, parece tener algunos efectos positivos. Ayuda a que los “chalecos amarillos” entiendan que la lucha, para ser eficiente, no puede satisfacerse con contactos individuales improvisados, sino que debe apoyarse preferiblemente en estructuras organizativas construidas a través de experiencias anteriores. No es casual que estos esfuerzos por parte de la CGT hayan encontrado un eco favorable en particular en lugares como Toulouse, Nantes, Le Havre, París, Saint Nazaire, donde el movimiento obrero en sí tiene la capacidad suficiente de actuar según su iniciativa propia, al tiempo que llega a conservar el control sobre la extensión de la acción a fuerzas sin una tradición de lucha. Por el contrario, esta estructuración es más difícil de construir cuando se trata de pequeñas y medianas empresas dispersas en áreas periurbanas y rurales.

Apoliticismo, o política a la manera de secreto a voces

Los “chalecos amarillos” insisten regularmente en afirmar que se consideran a sí mismos como "apolíticos". Este término no tiene un significado claramente definido y puede abarcar dos aspectos diferentes y separados. Ora se trata de parte del componente pequeñoburgués de los “chalecos amarillos”, de hacer pasar mejor sus reivindicaciones corporativistas[[23]]. Ora se trata para aquellos que están del lado de las llamadas capas "populares", de expresar el rechazo de todos los partidos políticos y sus representantes que son el presidente, los ministros, los diputados y otros. Este rechazo está totalmente justificado. Al preguntársele sobre la posibilidad de una lista de “chalecos amarillos” en las elecciones europeas, Priscillia Ludosky[[24]], ella, replica: "No quiero hacer política", indica que "vota blanco, a menudo" y que juzga los partidos "demasiado en la promesa, con el discurso de un gurú malsano"[[25]]. Sin embargo, Benjamin Cauchy, “chaleco amarillo” políticamente marcado a la derecha, tiene razón al decir de ella que "hace política, pero más marcado a la izquierda"[[26]].

Lo que plantea un problema es la confusión que reina en las mentes entre, por una parte, esta crítica justificada de la realidad concreta que caracteriza al régimen político existente, y por otra parte, la "política" en general.

La necesidad de aclarar la relación entre acción para las reivindicaciones materiales y adopción de una posición en términos políticos no ha sido traído por las movilizaciones de los “chalecos amarillos”. Esta pregunta atraviesa toda la historia del movimiento obrero. Una idea diseminada consiste en considerar que un sindicalista no debe "hacer política". La Confederación CGT-Force Ouvrière (FO) encarna explícitamente esta orientación. Por ejemplo, Jean-Claude Mailly, como secretario general de FO, explicó muy claramente su concepción sobre este tema en el contexto de las elecciones presidenciales de 2012[[27]]:

Creo que en una democracia el papel de los sindicatos no es hacer politiquería. Cuando uno tiene una reivindicación, se hace política. Cuando uno obtiene satisfacción en este o aquel punto, esto tiene consecuencias políticas globales en el sentido noble del término. Ahora los sindicatos en mi opinión no deben entrar en el juego político. […] Desde mi punto de vista, no es el papel de una organización sindical entrar en un debate político. El papel de un sindicato es presentar las reivindicaciones, defender estas reivindicaciones, negociar, actuar, incluso mediante la huelga para llegar a un resultado exitoso. Sea cual sea el resultado de las elecciones presidenciales, mañana habrá un gobierno. Si uno quiere ser libre como sindicato frente a este gobierno, no se debe haberse involucrado en la campaña. […] Nuestro papel como sindicato sí es sostener las reivindicaciones el 1° de mayo, afirmar cuales son nuestras reivindicaciones sin por tanto entrar en un juego político de partido "votar por tal o votar por tal" […] [Este 1° de mayo de 2012] pertenece a los asalariados. El primero de mayo, por definición históricamente, que es, el primero de mayo es un día de reivindicación y solidaridad internacional en el mundo entero […] Pero el primero de mayo no debe ser politizado.

Las recientes luchas contra la "ley trabajo" y las "órdenes Macron" han demostrado que la acción reivindicatoria en las empresas sobre la base de convenios colectivos, no puede disociarse de la acción dirigida contra la instancia política que constituye el gobierno. El sindicalismo que se niega de caracterizar la naturaleza de los gobiernos como el órgano de poder de la burguesía, asume conscientemente la colaboración con este poder.

Desde un punto de vista práctico, esta actitud "apolítica" de los “chalecos amarillos” significa la negativa a recurrir a los representantes de los partidos políticos. Por ejemplo, mientras François Ruffin, deputado LFI, viene a visitar un bloqueo de rotonda, la idea de su apoyo provoca las siguientes palabras de un manifestante[[28]]: "Quizás estaremos obligado, pero personalmente preferiría que nos quedáramos sin política. No quiero un representante." Y otro comentario expresa explícitamente la idea fundamental de esta visión: "No creo que sea a través de los políticos que lograremos transmitir algo. Aquí, es el pueblo el que se expresa y creo que debe ser escuchado según su verdadero valor." Para ilustrar cómo se lleva a la práctica este enfoque, he aquí un caso sintomático. Según lo que se puede leer en la prensa, "casi desde la génesis del movimiento, Dominique Balasz gestiona la página de Facebook de los chalecos amarillos del sector Obernai"[[29]]. Afirma ser cortejado por un sindicato, Force Ouvrière, y dos partidos, el Rassemblement National y LFI. Su posición sobre este tema: "Pueden participar, pero no mostramos ninguna etiqueta. Los chalecos amarillos son apolíticos. Lo que me gusta en este movimiento es que barajamos todo tipo de personas, jubilados, desempleados, empleados y hasta algunos ejecutivos." El artículo citado precisa que él es un empleado de Peugeot y que su esposa es una Directora de recursos humanos.

La "Democracia directa"

El principio de un mecanismo de referéndum que permite a los ciudadanos presentar propuestas de legislación puede seguir múltiples variaciones, algunas de las cuales ya existen en el funcionamiento de las instituciones parlamentarias. Quienes piensan que pueden "mejorar" el ejercicio de la democracia por medio de tales dispositivos se equivocan gravemente, por dos razones. En primer lugar, para que la práctica pueda estar de acuerdo con la teoría, los mecanismos deberían definirse de tal manera que, cuando el caso se presente, una decisión tomada por sufragio universal se impone efectivamente, sea cual sea la opinión que sobre el tema decidido prevalece dentro de las instituciones. Es obvio que el gobierno, suponiendo que aceptará tomar en consideración la solicitud concerniente al referéndum, velará por poner múltiples salvaguardas para evitar las contrariedades del tipo de lo que ocurrió con la salida de Gran Bretaña, de la Unión europea. Y luego, nada, jamás, disuade el poder burgués que trate imponer su propia voluntad si lo considera necesario, pasando alto a la voluntad "democráticamente" expresada de los ciudadanos, y esto utilizando los medios apropiados, es decir la fuerza armada si es necesario.

Aquí, nuevamente, el oportunismo y el reformismo en la versión del "sindicalismo de transformación social", siguen la estela de la idea de que uno pueda tornar democrática la dictadura de la burguesía mediante un mero maquillaje embellecedor de forma: mientras consideran como una prioridad "las reivindicaciones sociales", juzgan que el referéndum de iniciativa ciudadana "representa una reivindicación justa"[[30]].

Hay una orientación en apariencia más "radical" que se manifiesta entre los “chalecos amarillos”. Concibe el llevar a la práctica de la "democracia directa" no como un apéndice a la democracia parlamentaria, sino como la aplicación universal de un método de organización autónoma en la base, para eludir a las instituciones. Esta es la forma más elaborada de ignorar la división de la sociedad capitalista en clases, división que, sin embargo, se refleja justamente dentro de los “chalecos amarillos”. Sería "el pueblo el que se expresa" a través de la organización y la toma de decisiones en el marco de "asambleas populares". Este método va de la mano con la idea de que "el pueblo" es "todos". Una "Llamada de los chalecos amarillos de Commercy a asambleas populares en todas partes" ejemplifica esta visión. He aquí algunos extractos[[31]]:

[…] hemos estado operando desde el principio con asambleas populares diarias, donde cada persona participa a igualdad. […] ¡Pero ahora el gobierno, y algunas franjas del movimiento, proponen nombrar representantes por región! […] ¡Pero no queremos "representantes" que inevitablemente terminarían hablando por nosotros! […] En Commercy, una delegación puntual habló con el subprefecto, otras en las grandes ciudades encontraron directamente el prefecto: estos ya transmiten hacia arriba nuestro enojo y nuestras reivindicaciones. ¡Ya saben que estamos decididos a acabar con este odiado presidente, este gobierno detestable y el sistema podrido que encarnan! […] ¡hay una cosa muy importante, que en todas partes el movimiento de los chalecos amarillos reclama en varias formas, mucho más allá del poder de compra! Esta cosa, es el poder al pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Es un nuevo sistema donde "los que son nada" […] recuperan el poder […] sobre los dirigentes y los poderíos del dinero. Es la igualdad. Es la justicia. Es la libertad. […] por lo tanto, llamamos a la creación en toda Francia de comités populares, que funcionen en asambleas generales regulares. […] Si debe haber delegados, es al nivel de cada comité popular local de chalecos amarillos, lo más cerca posible de la palabra del pueblo. Con mandatos imperativos, revocables y rotativos. […] También llamamos a que los cientos de grupos de chalecos amarillos […] se coordinen entre sí, a nivel local y departamental, ¡en toda igualdad!

Ciertos sindicalistas se precipitan hacia esta ilusión de "democracia directa", lo que les lleva a una visión que elimina la lucha de clases. Así que en un volante que emane de Info’Com-CGT "Llamada a los chalecos amarillos: ganar juntos, ¡es posible!", publicado respecto a las manifestaciones del 1° de diciembre, se lee[[32]]:

El movimiento de los "chalecos amarillos" desde el 17 de noviembre, expresa el hartazgo de un pueblo que ya no puede de ser gravado, humillado, explotado, despreciado por un poder cada vez más distante de su realidad. […] Nuestro objetivo común es devolver lo más pronto posible el poder de decisión al pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Un poder que le incumbe plenamente por derecho.

Es cierto que así los “chalecos amarillos”, según su conciencia subjetiva, "hacen política" fuera de los partidos. Sin embargo, afirmar que cada persona, en toda su riqueza de pensamiento, puede ser “chaleco amarillo” como "individualidad pura" igual a cada uno de los otros “chalecos amarillos” – esto constituye una ficción mental, una visión abstracta contradicha por la realidad concreta. Imponer a los participantes de las movilizaciones poner su etiqueta política en el bolsillo, a la manera del cine western o de mafia donde uno, entrando en un bar, deposita su arma en el guardarropa, esto es solo fingir apariencias. Las afinidades políticas persisten, con la tendencia fatal a alinearse con las pocas características que en lo esencial delimitan alternativas, como derecha, izquierda, extrema derecha, extrema izquierda, comunistas, anarquistas y algunos otros. Fundamentalmente, se remite a la oposición entre dos polos, no más, la ideología burguesa o la ideología socialista (comunista), la ideología de la clase dominante o la ideología del proletariado. Frente a un fenómeno como los “chalecos amarillos”, la tarea de los comunistas marxistas-leninistas es trabajar con el objetivo de promover la conciencia de clase entre el proletariado.

La pequeña burguesía y la clase obrera

La pequeña burguesía como un componente del sistema capitalista, por inclinación natural, explícita o implícitamente apoya al poder burgués, que es el de la gran burguesía capitalista propiamente dicha. Cuando los pequeñoburgueses se ven amenazados en sus condiciones habituales de existencia, se encabritan y tratan de preservar su situación individualmente, en un cara a cara con el gobierno. En cuanto a los trabajadores asalariados, se encuentran unidos objetivamente en una constelación colectiva, la que opone a la clase obrera a la clase de los capitalistas y, por lo tanto, al gobierno no en su simple función institucional formal, sino como representante del poder de la burguesía. Esto hace que sus luchas son inmediatamente colectivas, incluso cuando la ideología reformista las reduce a la defensa de un estatus subordinado dentro de la sociedad capitalista.

De este modo, el proceso potencial – pero necesario – de la toma de consciencia respecto a la naturaleza de la sociedad capitalista separa fundamentalmente a los trabajadores de las otras capas afectadas. La tarea que asumir por los militantes revolucionarios en este contexto no es intervenir en un sentido falsamente pragmático, como aquellos que consideran que "algo se mueve" y que, por lo tanto, es necesario "empujarlo" (lo que también puede incluir "empujar" indistintamente a los trabajadores y todos los demás "insatisfechos"). Nuestra tarea es la que nos fijamos desde un punto de vista general, obrar para que los trabajadores adquieran la conciencia de que no son un grupo de individuos condenados a la miseria, sino una clase sujeta a la explotación de parte de la clase capitalista.

 



[1]. "Avec ou sans gilet, tous unis pour faire payer les riches!", Chantiers Actu n° 10.

http://cercles.communistes.free.fr/rcc/publi/tracts/2018_12_25_chantiersactu10.pdf

[2]https://www.francebleu.fr/infos/societe/document-la-liste-des-revendications-des-gilets-jaunes-1543486527

https://fr.scribd.com/document/394450377/Les-revendications-des-gilets-jaunes

[3]https://lafranceinsoumise.fr/2018/12/17/demandes-des-gilets-jaunes-les-propositions-de-la-france-insoumise-toutes-rejetees-par-en-marche/

[4]https://www.rassemblementnational.fr/pdf/144-engagements.pdf

[5]https://avenirencommun.fr/livret-emploi-rtt/

[6]. "Avec ou sans gilet, tous unis pour faire payer les riches!", Chantiers Actu n° 10.

http://cercles.communistes.free.fr/rcc/publi/tracts/2018_12_25_chantiersactu10.pdf

[7]https://www.tendanceouest.com/actualite-302615-seine-maritime-la-cgt-appelle-a-rejoindre-les-gilets-jaunes.html

[8]https://www.lejsl.com/edition-montceau/2018/12/06/la-cgt-appelle-a-la-greve-chez-michelin-du-7-au-10-decembre

[9]https://www.laprovence.com/actu/en-direct/5252990/raffinerie-total-la-mede-la-cgt-entre-dans-la-danse-avec-le-gilets-jaunes.html

[10]https://www.breizh-info.com/2018/11/22/106401/gilets-jaunes-les-raffineries-total-rejoignent-le-mouvement

[11]https://www.clicandsea.fr/actualites/economie/les-gilets-jaunes-rallies-par-les-dockers/

[12]https://www.ouest-france.fr/bretagne/lorient-56100/lorient-debrayage-des-dockers-et-des-agents-cgt-du-port-de-commerce-6106037

[13]https://actu.fr/normandie/rouen_76540/gilets-jaunes-cgt-bloquent-terminal-petrolier-rubis-pres-rouen-une-convergence-forces_19882009.html

[14]http://www.lepoing.net/les-gilets-ont-bloque-le-port-de-sete-et-maintiennent-les-barricades-au-depot-petrolier-de-frontignan/

http://www.lepoing.net/gilets-jaunes-situation-confuse-au-port-de-sete-et-au-depot-petrolier-de-frontignan/

[15]https://www.varmatin.com/greve-mouvements-sociaux/le-port-de-commerce-de-la-rade-de-toulon-toujours-bloque-une-centaine-de-routiers-bloques-a-lexterieur-282438

https://www.varmatin.com/greve-mouvements-sociaux/lentree-de-la-seyne-completement-bloquee-par-les-dockers-du-bregaillon-qui-rejoignent-les-gilets-jaunes-282477

https://www.varmatin.com/faits-divers/des-affrontements-entre-dockers-et-gilets-jaunes-font-six-blesses-a-la-seyne-283089

https://www.varmatin.com/vie-locale/l-acces-au-port-de-bregaillon-libere-par-les-dockers-283270

[16]https://www.lemonde.fr/societe/article/2018/12/05/la-cgt-de-lafarge-rejoint-les-gilets-jaunes_5392860_3224.html

[17]https://alencontre.org/europe/france/saint-nazaire-gilets-jaunes-et-rouges-inventent-des-passerelles.html

[18]https://www.lamontagne.fr/vichy/social/allier/2018/12/01/pourquoi-gilets-jaunes-et-cgt-ont-ils-decide-de-faire-cortege-commun-a-vichy-allier-ce-samedi-matin_13070562.html

[19]https://www.cgtcrna.fr/index.php/tracts-cgt/248-communique-de-la-federation-cgt-des-services-publics-du-3-decembre2018

[20]https://syndicollectif.fr/la-cgt-renault-cleon-a-appele-a-faire-greve-le-30-novembre/

http://syndicollectif.fr/wp-content/uploads/2018/12/20181130TractGeneralCGTCleon.pdf

[21]http://cercles.communistes.free.fr/rcc/publi/tracts/2018_12_25_chantiersactu10.pdf

[22]. "Au sujet de certains aspects des révolutions russes de 1905 et 1917", La Voix des Communistes, N° 25, März 2019.

[23]. Dependiendo del contexto en el que se utiliza el concepto de corporativismo, incluye aspectos diferenciados. Una forma de corporativismo autoritario-dictatorial se caracteriza por un número limitado de afiliaciones obligatorias basadas en el sistema medieval de gremios. Ejemplos: el estado nacional socialista en Alemania y el estado fascista en Italia en la época de Hitler o Mussolini, así como las variantes de ese entonces en Austria y Francia. La forma de la república parlamentaria puede incluir características estructurales similares, con la participación voluntaria en la toma de decisiones estatales por parte de grupos de interés libremente formados. En comparación con Francia, tales condiciones están más desarrolladas en Alemania. En cualquier caso, en Francia, el término "corporativismo" se refiere comúnmente al comportamiento de las federaciones sindicales a nivel profesional, en la medida en que invocan intereses profesionales específicos y marcan distancia con otros sindicatos profesionales en su acción. Esto provoca una división de la clase trabajadora, tanto desde un punto de vista de principios como en el contexto de disputas laborales individuales. Además, el asunto también se relaciona con la posición de otras capas de la sociedad, separadas de la clase trabajadora, que inevitablemente defienden sus "propios" intereses siempre que no lleguen a una visión política más profunda bajo el liderazgo de la clase obrera.

[24]. En mayo de 2018, Priscillia Ludosky presentó una petición en Internet "¡Por una reducción de los precios del combustible en la estación de servicio!". En octubre del mismo año alcanzó más de 10.000 firmas, y el número aumentó en la segunda mitad del mes a más de 200.000. P. Ludosky inicialmente estaba empleada en el banco BNP, pero luego fundó como microempresaria una empresa de ventas en línea de cosméticos orgánicos y consulta en aromaterapia.

[25]https://www.francetvinfo.fr/economie/transports/gilets-jaunes/comment-priscillia-ludosky-s-est-imposee-comme-la-force-tranquille-des-gilets-jaunes_3107983.html

[26]https://www.francetvinfo.fr/economie/transports/gilets-jaunes/comment-priscillia-ludosky-s-est-imposee-comme-la-force-tranquille-des-gilets-jaunes_3107983.html

[27]https://actu.orange.fr/politique/videos/jean-claude-mailly-on-ne-peut-pas-faire-du-syndicalisme-et-de-la-politique-VID000000167TT.html

[28]https://france3-regions.francetvinfo.fr/hauts-de-france/barrages-paris-gilets-jaunes-picards-determines-rester-apolitiques-1584829.html

[29]https://www.francebleu.fr/infos/societe/gilets-jaunes-en-alsace-portrait-du-porte-parole-d-obernai-1543593239

[30]http://cercles.communistes.free.fr/rcc/publi/tracts/2018_12_25_chantiersactu10.pdf

[31]https://www.youtube.com/watch?v=dfLIYpJHir4

[32]https://www.infocomcgt.fr/wp-content/uploads/2018/11/2018_11_26_InfoComCGT_communique_RassemblementDesLuttes.pdf