| 3.ª Conferencia internacional |
Venezuela : trampantojo y realidad ►
"Declaración de Caracas"[1]
América Latina tiene un papel vital que desempeñar en la lucha antiimperialista mundial.
Desde Caracas, cuna del gran libertador Simón Bolívar, padre de la unidad latinoamericana y precursor del movimiento antiimperialista moderno en Nuestra América, nos reunimos hoy para continuar la línea de lucha política trazada en la conferencia internacional de la Plataforma Mundial Antiimperialista celebrada en Belgrado, Serbia, el pasado diciembre. En aquella ocasión, organizaciones revolucionarias y sociales con una clara orientación antiimperialista, antifascista y anticolonial se unieron para denunciar la agresión de EEUU y de su frente militar de la OTAN, cuya beligerancia en todos los continentes amenaza a los pueblos del mundo.
Es evidente que la economía de mercado global atraviesa una profunda crisis. Esta crisis del capitalismo global acelera el declive de EEUU, que ascendió a la cima del mundo imperialista tras el debilitamiento de las potencias de la vieja Europa por dos guerras mundiales, autoproclamándose «salvador del mundo moderno [capitalista]». Aunque los imperialistas recibieron un impulso vital para sus economías en declive tras el colapso de la URSS en 1991, su sistema económico vuelve a estar en crisis y su hegemonía se tambalea, a medida que más y más países se liberan de su control económico y político.
En su desesperación por salvar su sistema económico y su dominio internacional, EEUU libra despiadadas guerras híbridas contra cualquier país que intente liberarse de su control o mantenerse independiente. Desde librar implacables guerras comerciales y de sanciones cuyo objetivo es aplastar el crecimiento de las economías emergentes, hasta apoyar movimientos separatistas que buscan socavar la soberanía y desestabilizar territorios, pasando por crear y financiar movimientos de oposición internos y manipular los medios de comunicación, se exploran todas las vías posibles para intentar efectuar el llamado "cambio de régimen" en cualquier país que mantenga relaciones amistosas con la República Popular China, la Federación Rusa o cualquier otra nación que haya optado por la soberanía y la independencia.
En este contexto, comprendemos la provocación de la OTAN de una guerra indirecta contra Rusia en territorio ucraniano, que amenaza con desembocar en cualquier momento en un conflicto regional más amplio y en una confrontación directa entre las fuerzas armadas de la OTAN y los pueblos del mundo. Pues no cabe duda de que la agresión de la OTAN no solo va dirigida contra Rusia, sino contra todo Estado o movimiento que intente seguir una política de independencia o desarrollo soberano.
Rusia y muchos otros países siguen sometidos a amenazas y agresiones estadounidenses. En Asia oriental, la República Popular Democrática de Corea (RPDC) ha vivido durante décadas bajo la sombra de la guerra, mientras que las provocaciones y agresiones contra la República Popular China se intensifican a un ritmo alarmante. Los pueblos de Oriente Medio han sufrido una interminable serie de guerras agresivas y bárbaras en las últimas décadas, especialmente en Irak, Libia y Siria, además de las constantes provocaciones contra la República Islámica de Irán desde su fundación y las masacres casi diarias del pueblo palestino desde 1948.
Mientras tanto, el saqueo del continente africano ha ido acompañado del fomento de interminables «guerras por los recursos» por parte de los imperialistas, cuyas masacres del pueblo del Congo en busca de coltán barato y la negación de la existencia de la República Saharaui son solo dos de los innumerables ejemplos de las atrocidades bárbaras y la persistente subversión de la voluntad del pueblo africano.
Como en el medio oriente y en África, también en América Latina y el Caribe, los imperialistas se han esforzado por mantener a la gente pobre precisamente porque sus tierras son muy ricas. En este continente, considerado por EEUU como su "patio trasero", dos siglos de explotación imperialista estadounidense han resultado en algunas de las desigualdades más flagrantes del planeta. Los grandes recursos de estas tierras no se han permitido para financiar el desarrollo y la prosperidad de la gente, sino que se han saqueado para aumentar los márgenes de ganancia de los saqueadores corporativos estadounidenses.
Para mantener este flujo de saqueo, los imperialistas interfieren en todas partes para romper la unidad e integración de los pueblos, haciendo todo lo posible para mantenerlos divididos y débiles. Con este fin hemos visto: intervenciones militares, como en Panamá, Chile y Granada; una sucesión interminable de golpes de Estado, como en Honduras, Paraguay, Bolivia, Perú, Venezuela, Guatemala y Brasil; regímenes inhumanos de asfixiantes sanciones económicas, como las impuestas a Cuba, Venezuela y Nicaragua; y la usurpación de territorios clave, como las islas Malvinas de Argentina, la región de Esequibo en Venezuela y la Bahía de Guantánamo en Cuba, desde las cuales los imperialistas refuerzan su dominio militar sobre la región. Dondequiera que miremos en el mundo, encontramos pruebas de que no se puede confiar en los imperialistas. Desde los acuerdos de Minsk y el acuerdo nuclear con Irán hasta la política de una sola China y el armisticio de la guerra de Corea, ningún tratado firmado por los imperialistas vale el papel en el que está escrito.
Dondequiera que pueden, realizan actos de sabotaje apenas disimulados para intentar destruir todo lo que se interpone en su camino, ya sea el puente que une Crimea con la Rusia continental, los gasoductos que transportan gas de Rusia a Alemania, las refinerías de petróleo y la red eléctrica de Venezuela, o las granjas porcinas de Cuba.
Resulta dolorosamente evidente que a los imperialistas no les importa cuántas personas resulten heridas en la implacable búsqueda de sus objetivos. ¿Cuántos millones de rusos y chinos murieron para salvar al mundo del fascismo al servicio del imperialismo en la Segunda Guerra Mundial? ¿Cuántos millones morirán como consecuencia del aumento vertiginoso del precio del combustible y los alimentos, que ahora atormenta a todos los pobres del planeta? ¿Cuántos ucranianos están siendo sacrificados actualmente en el frente del Donbás? ¿Cuántos palestinos mueren a diario mientras continúa el bloqueo y los bombardeos de Gaza? ¿Cuántos congoleños han muerto para asegurar el libre flujo de coltán barato para PlayStations e iPhones? Todo esto, como los niños hambrientos de Irak y Yemen, se considera un precio que vale la pena pagar en defensa de las superganancias monopolísticas.
Hoy nos enfrentamos a una clara elección entre la continuación de la dominación imperialista, tal como se describe en la Doctrina Monroe, y la corriente liberadora del bolivarianismo antiimperialista, que renació con la llegada al poder de Hugo Chávez, líder antiimperialista de la República Bolivariana de Venezuela.
Ante las crisis económicas, políticas, sociales y ambientales generadas por la explotación imperialista de nuestro planeta, los pueblos del mundo enfrentan numerosos desafíos. La Plataforma Mundial Antiimperialista apoya toda iniciativa que busque genuinamente trabajar por la unidad de las fuerzas políticas progresistas del mundo. Juntos, tenemos el poder de hacer frente al bloque imperialista liderado por EEUU y derrocar el sistema colonial que genera inestabilidad, pobreza y la violación de los derechos humanos de las masas mediante la opresión política, el saqueo económico y la coerción militar.
Invitamos a todos los movimientos sociales, partidos y países de América Latina y el Caribe que luchan por el bienestar de sus pueblos a unirse a nuestros esfuerzos por unir a los pueblos del mundo, fortaleciendo nuestra capacidad colectiva para confrontar al bloque imperialista estadounidense y su frente militar de la OTAN. ¡Nuestra unidad es el camino para garantizar la paz y la prosperidad de nuestros pueblos!
Con este objetivo, creamos la Plataforma Mundial Antiimperialista en octubre de 2022, cuando se firmaron las primeras declaraciones de la Declaración de París.
En Latinoamérica, pedimos a nuestros compañeros que creen conciencia sobre lo siguiente:
● Que en todo el mundo, los pueblos y trabajadores pobres y oprimidos se enfrentan al mismo enemigo: el bloque imperialista liderado por EEUU, ya esté representado por la Unión Europea, la OTAN, la OEA, los Cinco Ojos, Aukus, el FMI, el Banco Mundial o cualquier otro frente de los intereses imperiales estadounidenses.
● Que Rusia y China no son potencias imperialistas agresivas, sino que, por el contrario, son blanco de nuestros enemigos porque se interponen en el camino de la completa dominación global de EEUU.
● Si queremos comprender por qué tantos países que se esfuerzan por desarrollar economías independientes y liberarse de la servidumbre imperialista recurren a Rusia y China en busca de ayuda, basta con contrastar el apoyo que China brindó a América Latina durante la pandemia con la piratería económica y el chantaje político que acompañaron la ruinosa "ayuda" de las corporaciones estadounidenses.
● Para asegurarnos un futuro digno, libre de pobreza y dominación imperialista, necesitamos la máxima unidad de todas las fuerzas de liberación y antiimperialistas: en cada país, en cada continente y en todo el mundo.
● Que la guerra que ha estallado en Europa del Este y las guerras inminentes en Asia Oriental no son sucesos regionales o aislados, sino dos frentes en una guerra global librada por los imperialistas para mantener su dominio, y que las agresivas acciones económicas, políticas y militares del imperialismo estadounidense en América Latina forman parte de esta misma lucha.
● Para que nuestro pueblo sea libre, todas las bases, instalaciones militares, laboratorios biológicos y centros de espionaje de EEUU y la OTAN deben ser desmantelados. Todos los soldados imperialistas deben ser enviados de vuelta a su país. ¡Que estos "defensores de la democracia" se ocupen de sus propios asuntos!
● Dondequiera que los ejércitos de la OTAN sean lo suficientemente temerarios como para iniciar una guerra, deben ser derrotados en el campo de batalla y tras las líneas enemigas. Los trabajadores deben negarse a luchar en los ejércitos y fuerzas interpuestas de EEUU. Debemos negarnos a movilizar a sus hombres y maquinaria. Debemos boicotear e interrumpir cada aspecto de la agresiva y criminal maquinaria de guerra.
● Debemos negarnos a escribir, imprimir o difundir la propaganda bélica de EEUU y la OTAN. Debemos desenmascarar las mentiras de los imperialistas en nuestros propios medios de comunicación y demostrar al pueblo que tienen un bando en esta guerra; que es urgente y en interés de toda la humanidad sufriente que los imperialistas sean derrotados, y que debemos luchar junto con todos aquellos que estén dispuestos a trabajar por este objetivo.
● Que los pueblos del mundo tienen sobrados motivos para acoger con satisfacción el desarrollo de una nueva arquitectura financiera que les permita escapar de las sanciones y el chantaje de los financieros imperialistas, y que esta nueva arquitectura debe garantizar la libertad y la igualdad de las naciones, permitiendo que cada país siga una agenda económica soberana e independiente sin injerencias externas.
● Latinoamérica y el Caribe conforman un territorio multinacional cuya futura independencia y prosperidad residen en su integración y desarrollo soberano. Si bien las fronteras trazadas por los colonizadores entre nuestros pueblos no benefician a nadie más que a los imperialistas, no cabe duda de que, trabajando juntos, los pueblos de esta región cuentan con todo lo necesario para resolver sus problemas y brindar a cada ciudadano una vida digna y próspera.
● Que las masas trabajadoras de todo el mundo deben solidarizarse con el pueblo de Venezuela, que está en la primera línea de nuestra lucha común, resistiendo el bloqueo criminal perpetrado por los imperialistas estadounidenses y sus aliados, que están haciendo todo lo posible para impedirnos vivir una vida libre y soberana en paz y prosperidad.
¡Pueblos del mundo: uníos contra el imperialismo !
¡Derrota para los belicistas neonazis de la OTAN liderados por EEUU; victoria para la resistencia!
¡Los Yankees se van a casa!
[1]. https://wap21.org/?cat=39
https://wap21.org/?p=2607
Traducción del inglés realizada por nosotros [ROCML].
